LITERATURA RENACENTISTA

 

El Renacimiento supone un cambio radical respecto a la Edad Media. A las notables transformaciones histórico-sociales (aparición de los estados modernos, afirmación de la burguesía, invención de la imprenta, descubrimientos geográficos, etcétera) se suma una nueva visión del mundo. El resultado será una extraordinaria eclosión artística y literaria que, ya activa en Italia en el siglo XV, se extenderá por toda Europa durante el siglo XVI.

En la literatura renacentista española se pueden identificar dos tendencias contrapuestas: por un lado, la idealización de la realidad, que se observa en la lírica italianizante o en la novela de caballerías; por otro, el realismo crítico, que se plasma, por ejemplo, en la prosa de pensamiento y en la novela picaresca.

La novela poesía lírica se desarrolla bajo la influencia de los autores italianos, por lo que se suele hablar de la lírica italianizante.

 

El Renacimiento viene a coincidir con el siglo XVI. El término con que se designa a este movimiento remite a la idea de “renacer”, volver a nacer, después de lo que se interpretaba como unos siglos de oscuridad: la Edad Media.

Es ésta una época en la que asistimos a importantes cambios políticos, sociales y culturales. Por una parte, la consolidación de las monarquías europeas trae consigo una activa vida cultural en torno a la corte, de modo que reyes y nobles se convierten en mecenas que impulsan la producción artística y protegen a pintores, escultores, escritores... Por otra, el desarrollo de la vida urbana, que ya se había iniciado en los últimos siglos de la Edad Media y durante el Prerrenacimiento, y el incremento del comercio, con el descubrimiento de nuevas tierras, hacen que la burguesía vaya adquiriendo una importancia creciente; y con la burguesía se va imponiendo una nueva visión de la realidad, en la que el disfrute de la vida y el arte como entretenimiento cobran gran relevancia.

Durante el Renacimiento triunfa una nueva mentalidad, iniciada ya en el siglo XV, que identificamos con el nombre de humanismo. Los humanistas recuperan el antiguo pensamiento de Grecia y Roma y a partir de él presentan una visión idealista del hombre, del amor y de la naturaleza. Frente a una Edad Media centrada en lo religioso, los humanistas consideran que el hombre es el eje de la sociedad, la medida de todas las cosas. Ése es el verdadero renacer, un renacer que implica también una reforma en la manera en que se vive la religión, con una defensa del sentimiento interior y un menosprecio de las manifestaciones meramente externas.

El humanismo es una corriente cultural que afecta a toda la cultura. Procede de Italia. Es la búsqueda del mundo clásico: la lengua, historia, filosofía del mundo clásico. Se potencian todos los estudios que tengan que ver con el hombre. Consideran que los clásicos son indispensables para la formación humana del individuo.

En literatura, el conocimiento de las obras clásicas divulgadas por los humanistas aporta nuevos temas y nuevos géneros, a la vez que impone una ideal de estilo basado en la sencillez y la armonía.

Hacia mediados del siglo XVI los ideales humanistas van decayendo, ahogados por los conflictos políticos y religiosos que asolan Europa y la reacción contra la reforma de Lutero.

Lutero (alemán) se separa de la Iglesia. Propone la reforma de la Iglesia, la lectura de la biblia individual.

 

España queda apartada de este movimiento.

El Renacimiento se puede dividir en dos etapas: La primera mitad y la segunda mitad del Renacimiento.

·         En el 2) Renacimiento, en época de Carlos V, hay una preocupación mayor de ser sinceros, de nuestra tradiciones, de lo nuestro. Cosas nuevas pero sin perder la identidad. De nuevo, los romances, la tradición hispánica popular, los cancioneros y los temas religiosos.

La unión de esos dos renacimientos es lo que va a hacer tan singular los Siglos de oro, en el que ya entra también el Barroco. Se va a mezclar la tradición culta y la popular.

EL SIGLO XVI EN ESPAÑA

Carlos I y Felipe II reinaron sobre un vasto imperio que se extendía por Europa y la recién descubierta América.

El reinado de Carlos I estuvo marcado por distintas guerras, que tenían por objeto mantener su hegemonía en Europa y preservar la autoridad del Papa frente a los príncipes alemanes que apoyaban las reformas de Lutero. Esos conflictos tuvieron como efecto un progresivo endeudamiento de la economía española.

Bajo el reinado de Felipe II, la crisis se agudizó. España se vio nuevamente envuelta en diversas guerras, que continuaron minando los recursos económicos del país. Pero además el rey se erigió en defensor de las tesis que surgieron del concilio de Trento, convocado para poner freno a las ideas de Lutero, y cerró el país a toda influencia cultural procedente del exterior. A partir de ese momento, en España se limitó la ciruculación de libros, se prohibió a los españoles estudiar en el extranjero, y se creó un ambiente de censura y persecución de todas aquellas actitudes que no fueran conformes con el catolicismo.

 

LA LITERATURA RENACENTISTA. CARACTERÍSTICAS

La literatura española recibió durante el Renacimiento la influencia de la literatura italiana y de la literatura clásica grecolatina (Grecia y Roma), y experimiento una renovación en las formas, en los temas y el estilo.

Formas.- La mayor renovación forma del Renacimiento se da en la poesía lírica. En 1526 el poeta barcelonés Juan Boscán se entrevistaba en Granada con el embajador veneciano Andrea Navagero, quien le sugerió que empleara en castellano las formas métricas italianas. A partir de este momento, Boscán y su amigo Gracilaso de la Vega adoptaron para sus composiciones poéticas el verso endecasílabo propio de la poesía italiana; y con él se empiezan a usar el soneto, la lira, la octava real, la silva y otras formas estróficas que dieron una nueva vitalidad a la poesía.

Hacia mediados del siglo XVI se produjo una gran novedad formal: la aparición de la novela picaresca con el Lazarillo de Tormes.

Temas.- En la lírica, se incorporaron nuevos temas, como son los mitos clásicos o la naturaleza, y el tema del amor recibió un tratamiento distinto, más idealizado. Surge además una importante corriente de poesía religiosa que se centra en las ideas de purificación del alma y de la unión del ama con Dios. En la épica se aborda la conquista de América.

Estilo.- Los autores renacentistas perseguían la sencillez y la claridad expresivas, el equilibrio de formas y la naturalidad.

Este ideal constituirá el canon de los autores renacentistas, desde Garcilaso de la Vega hasta Fray Luis de León.

GENEROS DE LA LITERATURA RENACENTISTA:

·         La lírica. Poesía italianizante: La lírica fue el género más destacado durante el Renacimiento, tanto por la renovación que experimentó como por la calidad de los poemas que llevaron a cabo esta renovación. Algunos de los principales autores de la lírica española -Garcilaso de la Vega, fray Luis de León, San Juan de la Cruz- pertenecen a esta época.

La nueva poesía lírica se desarrolla bajo la influencia de los autores italianos y los clásicos latinos y griegos.

·         Literatura religiosa: ascética y mística: La preocupación por los temas religiosos dio lugar a una sensibilidad espiritual, que desembocó en la aparición de dos corrientes íntimamente relacionadas: la ascética y la mística.

     la ascética: es el proceso de perfeccionamiento espiritual que sigue el alma en su camino hacia Dios.

        La mística: tiene como tema fundamental la unión del alma con Dios, expresada según las formas y convenciones de la lírica amorosa.

Ascética y mística originaron una importante corriente de literatura religiosa tanto en verso como en prosa. Los principales representantes de esta corriente fueron San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

·         Los poemas líricos: La épica, como relato de hechos heroicos, quedó relegada a un segundo plano durante el Renacimiento. Sólo se escribieron algunos poemas heroicos, entre los que destaca la Araucana, de Alonso de Ercilla, sobre la conquista de Chile.

·         La novela renacentista: La novela, en cambio, experimentó un notable florecimiento. Entre las formas que se desarrollan durante el siglo XVI cabe citar la prosa histórica -centrada en la conquista de América-, la novela de caballerías, la novela bizantina o de aventuras y la novela pastoril. Y sobre todas ellas destaca la novela picaresca, género que nace con la aparición del Lazarillo de Tomes, obra de autor desconocido. Con esta obra, en la que se retratan los aspectos más sórdidos de la sociedad de la época a través de la figura del pícaro, se inaugura en España una importante corriente de novela realista que influirá notablemente en Europa.